miércoles, 15 de julio de 2009

UN MODELO DE TAXISTA...Del éxito en las pasarelas a la invisibilidad en un taxi.

POR: José Vicente Mogollón

Bibiana y César, jóvenes universitarios, un día incursionaron en el campo de la moda. La armonía de sus cuerpos hizo que el ascenso en las pasarelas no se hiciera esperar. Ella, una triunfadora; él, de facciones y actitudes varoniles, también se hace merecedor de una alta cotización en el mundo de las agujas, telas y pasarelas.

El éxito simultáneo y paralelo pronto pasó su cuenta de cobro. Aquel amor que se juraran en una noche de luna llena comenzó a perder su esencia y es la vanidad, el prestigio, el dinero y las discordantes amistades lo que llevan al traste ésta relación. La ruptura no se hizo esperar y, el camino recorrido de la mano se bifurco señalando destinos diferentes.

Una modelo, abrumada por las promesas de sagaces explotadores que sólo buscaban – hasta que agotaron – la belleza y cualidades con las que la naturaleza adorno a la mujer que César soñaba convertir en madre de sus hijos, una vez terminara esta relación con el espectáculo de la moda, y, que empezó como una aventura, ocasionalmente genera noticias por la indecorosa vida que lleva.

Los principios morales y las convicciones personales de César, no le permitieron sucumbir a los embates y pretensiones de manejadores y empresarios, quienes atraídos por su aspecto buscaron, sin éxito, satisfacer sus bajos instintos.

Firme en sus propósitos, éste personaje cambio el mundo de las luces que iluminan los cuerpos, y, en ocasiones opacan espíritus y los hacen débiles, por un vehiculo de servicio público.

Camuflado con camisas y sacos de cuello alto; gorra y anteojos para el Sol, César se ampara en la obscuridad de la noche para no ser descubierto por amigos o conocidos que abandono y, a quienes en ocasiones, ha transportado hasta lugares para él familiares, donde la juerga, las libaciones de finos licores y el consumo de otros estimulantes, hacen que la gente de la noche, viva en el exterior del mundo que quiere conquistar de día.

Por eso César, ahorra dinero, como el que más, para viajar a un lejano país con el ahora sueña y en el que, sin recordar no olvidará ésta experiencia, que lo tiene conduciendo un taxi en el cual, noche tras noche transporta muchas Bibianas.

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