domingo, 12 de julio de 2009

HISTORIA DE UNOS NIÑOS...ALEGRES







POR: Fernando Saavedra López

A las 6 de la tarde cuando, la mayoría de las personas terminan su jornada, Dayana se prepara para iniciar la suya, hoy lucirá un vestido rojo con un pronunciado escote entre pecho y espalda; sus medias veladas cubrirán las piernas que en gran extensión desarropan su diminuto vestido.
Dayana va al “ruedo”, que es como se conoce la zona de tolerancia en Villavicencio, allí ofrece sus servicios sexuales de martes a domingo en una larga jornada que va hasta las 4 de la mañana, sin importar las condiciones.
Pero además de los peligros de la Calle a los que se enfrenta cada noche, a esta espigada jovencita paisa, que no supera los 23 años, le preocupa la suerte de sus dos pequeños hijos de 2 y 4 años a quienes tiene que dejar encerrados en la habitación donde vive, confiada en los pocos cuidados que puede brindarle la administradora de la casa.
Por fortuna para esta mujer y muchas otras que derivan sus sustento de la prostitución, la Alcaldía de Villavicencio con el concurso de la empresa privada, puso en funcionamiento el hogar de paso nocturno para niños entre uno y diez años, a quienes sus madres, en su gran mayoría de muy escasos recursos, deben dejarlos solos en la noche para salir a cumplir con su trabajo.
La idea surgió hace 6 meses por una petición de un grupo de trabajadoras sexuales de el “ruedo”, quienes preocupadas por la suerte de sus hijos mientras ellas están fuera de sus casas, solicitaron la ayuda de la administración Municipal para buscar una solución a la desatención de sus pequeños y minimizar el riesgo que representa dejarlos toda una noche solos en sus habitaciones.
Los hijos de de Dayana y otras 15 mujeres llegan al hogar “amigos de la noche”, en el barrio el emporio, a las 6 de la tarde, allí son recibidos con una nutritiva cena, algunos juegan un poco, otros ven televisión, a otros les ayudan con sus tareas pendientes para el día siguiente y los más pequeñines por supuesto reciben una atención especial por parte de 10 mujeres que se convierten en las anfitrionas de estos ilustres huéspedes, que llegan a pasar las noches de lunes a sábado.
Esta iniciativa que favorece a cerca de 20 menores, se ha convertido en una manera efectiva de restar vulnerabilidad a esta comunidad que pocas veces recibe beneficios por parte del gobierno y otras instituciones; “aunque nuestro trabajo, no es muy digno, sí merecemos por lo menos que nuestros hijos pasen la noche en un lugar seguro y con personas que de verdad los cuiden y los protejan”, dice Dayana al referirse a la importancia que ha cobrado este programa para ella y muchas de sus compañeras, pero en especial para los pequeños que ahora encuentran, noches con calor humano, para conllevar la ausencia de sus madres.
Dayana y sus amigas continuaran en la prostitución, no más felices, pero sí más tranquilas, de saber que los frutos de sus amores, o quizás, desamores, pasaran una noche más segura y tranquila que ellas.

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